CAPACITANDO SONRISAS



 “A veces me haría ilusión hacerle reír, pero no funciona
 hace como si no me viera, como si no me oyera”
Se dice que los niños autistas no suelen ser niños cariñosos. Este estereotipo les muestra como personas que rechazan el contacto físico, pero sin embargo hay niños con este diagnóstico que les encantan las caricias, los abrazos... y a otros a los que no les gusta nada... cada uno es diferente como sucede con cada una de las personas. También se cree que estos niños no quieren a sus personas más cercanas y sin embargo como todos los otros niños, les quieren, aunque tengan una manera diferente de expresarlo. Esto se traduce en que algunas veces no tenemos porque esperar "ese gesto de afecto" como puede ser una sonrisa porque tal vez se puede manifestar el cariño de forma diferente, como por ejemplo un pellizco. Finalmente en el video se ve como la hermana gracias al nuevo idioma de chascar los dedos y el juego del sombrero consigue que su hermano le haga caso y hasta la saca unas sonrisas.



“Con mi hermanito hemos inventado un idioma, jugamos al
 juego del sombrero y él se rie y corre detrás de mí. En este
 momento estamos los dos juntos y está bien, él es feliz”




PERSONA SIN SONRISA


Los afectados del síndrome de Moebius sufren parálisis facial y de los músculos que controlan los movimientos laterales de los ojos. La sonrisa es uno de los gestos más singulares del ser humano. Sin embargo, hay personas que no pueden hacerlo. Son los afectados por el síndrome de Moebius, una rara anomalía congénita caracterizada por la parálisis facial y la incapacidad de mover los ojos lateralmente. 


El síndrome de Moebius, resultado de un desarrollo defectuoso de los nervios craneales sexto y séptimo, provoca parálisis facial y de los músculos que controlan los movimientos laterales de los ojos, de modo que los afectados son niños y adultos que no pueden sonreír y cuyas caras recuerdan a una máscara. En niños afectados se puede apreciar nada más nacer, pero muchas veces el diagnóstico es tardío porque se confunde con otras enfermedades.


Muchos afectados por el síndrome de Moebius pueden llevar una vida completamente normal. 


Al principio, los niños afectados tengan ciertos problemas para mover la boca, que se pueden solventar, en ocasiones con ayuda de un logopeda y, con el tiempo, alcanzar el mismo nivel de habla que el resto de sus compañeros, su desarrollo intelectual es completamente normal y se pueden adaptar con plena normalidad a la vida escolar.



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